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El mentidero |
El soplón - 6 Julio 2010
MEJOR PEDERASTA QUE CARTERISTA
El Tribunal Supremo ha rebajado la pena impuesta al ex regidor de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma de Mallorca, al absolverle dos de los cuatro cargos abusos sexuales a menores
Ayer jugando al billar mientras me tomaba una cerveza -que con el calor que hace bien se agradece- topé con un niño que se llamaba Mario. Resulta que Mario, de unos 9 años, tenía una ilusión desbordada por aprender a jugar al billar y yo, que soy incapaz de decir que no, le enseñé gustosa, a pesar de que su inocencia trastocó todas las reglas de juego y, por qué no decirlo, toda la partida. Al volver a casa un sabor amargo me golpeó la boca y, a pesar de que no tenía intención de volver a levantar ampollas con el tema de la pederastia, lo siento pero sucumbí, aunque esta vez no tocaré a la Iglesia, palabrita del niño Jesús…
El Tribunal Supremo ha rebajado de 13 años y medio a cinco años de prisión la pena impuesta al ex regidor de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma de Mallorca, Javier Rodrigo De Santos, al absolverle dos de los cuatro cargos abusos sexuales a menores por los que fue condenado el pasado mes de octubre. La sentencia del alto tribunal le perdona un delito de abusos sexuales con penetración anal y otro de “abusos sexuales intentados” contra un menor de 14 años, al estimar que no hubo falta de consentimiento por parte de éste. Esto supone, que la condena es menor que la que un juez puede dictar por robar una cartera. Además, le han absuelto de un delito contra la salud pública por el que fue condenado a año y medio de cárcel, al entender el alto tribunal que el hachís que poseía y que ofreció a uno de los menores era para consumo propio… muy coherente, ¿verdad?
La razón esgrimida es que no tiene ninguna disfunción psíquica y que, al ser mayor de trece, ya se le considera capacitado para elegir. ¿Se le considera capacitado para hacer una felación, pero no para tomar una cerveza?
Tanto el Gobierno como la oposición pretenden hacernos creer que se rompen los cuernos por atajar un problema al que, paradójicamente, se asocia a la homosexualidad cuando es precisamente el colectivo heterosexual el que más lo practica. En este caso, contra De Santos pesan además dos años de prisión por delito continuado de malversación de caudales públicos, tras gastar cerca de 60.000 euros con la Visa del Ayuntamiento de Palma en clubes de alterne homosexuales. En su día, declaró que no había gastado el dinero en prostíbulos sino en la compra de cocaína, un acto perfectamente legal que justifica, sin duda alguna, que se libre de una condena. De haber salido del armario y haberse declarado homosexual, otro gallo cantaría. ¡Con lo bien que se lo hubiera pasado este fin de semana en Madrid!
Parece mentira que la justicia esté tan ciega. Hablamos de protección del menor, y a una persona que abusa de un niño sólo le caen 5 años, y prefiero no pensar en los que cumplirá.


